Jean-Marin Rolland

Francés

One, two…tree!

¡Me abrió los ojos y los sueños!

Mi experiencia con One, two… tree! comenzó en marzo de 2018. Soy estudiante de finanzas y en aquel momento tuve un fuerte deseo de romper con mis hábitos, opiniones y convicciones. Entonces decidí llevar a cabo un proyecto que tenía desde hace mucho tiempo en mi mente: Compartir mis conocimientos con niños de otros países, compartir con niños que no tuvieron la oportunidad de aprender lo que aprendí en Francia.

Aquí estaba yo, decidido a compartir todo lo posible a cambio de los descubrimientos. Hoy en día, todo lo que puedo decir es cuánto más me dio One, two… tree! Nicaragua.

Durante 3 meses me dediqué a enseñar inglés a estudiantes de 8 a 13 años. Bueno, oficialmente «enseñé» inglés. Pero desde mi punto de vista son los estudiantes los que me enseñaron todo. Me enseñaron a salir de mi zona de confort y me hicieron ver la vida desde perspectivas totalmente diferentes. Canté, bailé, grité, reí con ellos, creamos juntos todo tipo de juegos locos y de eso saco una enorme autodeterminación para disfrutar cada momento de la vida. Lejos de la comodidad que tenía en Francia, aprendí a sonreír sin artificios.

One, two… tree! Nicaragua es para mí la organización que hizo posible esta fantástica experiencia. One, two… tree! no es sólo una ONG, sobre todo, es una familia. Una familia que va desde Guatemala a Nicaragua incluyendo España, donde la dirección también vela por los voluntarios. Es una familia siempre dispuesta a acoger a nuevos miembros, una familia en la que la cohesión y el bienestar es una prioridad y, más que nada, una familia que nunca renunciará a ningún voluntario. He visto esta solidaridad desde mis ojos, y sólo puedo recomendar a cualquiera que se pregunte sobre la aventura que respire hondo y cumpla su sueño.